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¿Qué frena a mis clientes para entrar en mi tienda?

Hoy en día mantener un negocio es una tarea difícil, aún más cuando el negocio está a pié de calle y te pasas el día viendo como pasa la gente sin que entre en tu tienda.

No vamos a descubrir en este artículo el Santo Grial de las ventas para los pequeños negocio, ni vamos a conseguir que con la lectura de este artículo mañana podamos llenar nuestro negocio de nuevos compradores… pero sí podríamos sacar alguna conclusión de por qué, en muchas ocasiones, los clientes no se deciden a entrar en los negocios.

En muchos casos, tenemos tiendas o negocios con ventanales que dan a la calle y que debieran sugerir la entrada de los transeúntes, sin embargo, no funcionan por diversas razones:

1. Escaparate con poca o demasiada información

Escaparates desordenados, demasiado pobres o demasiado saturados suelen producir sensaciones contrarias en el cliente que lo observa. Hay que mantener un escaparate limpio, organizado y planeado con el objetivo final ser el fiel representante de la filosofía de nuestra tienda. Debemos cuidar al máximo la presentación de nuestro escaparate.
Y muy importante es que aparezcan los precios! Muchos clientes no entrarán si no tienen los precios porque se tendrán que pasar la situación poco agradable de entrar a preguntar, con lo que se van a otro lado que los tenga…

2. Generar imagen de marca

El escaparate debe reflejar lo que se vende en la tienda y debe estar acorde con el rótulo y el tipo de actividad que se desarrolla. El exterior debe ser un reflejo del interior par que el cliente sepa que tipo de negocio está viendo, debe quedar claro qué es lo que vendemos.

3. Cumplir horarios

Punto clave de un negocio: cumplir con los horarios de apertura. Sí parece sencillo, pero a veces nos encontramos que en internet pone que está abierto de 9.00h a 13.30h pero resulta que hasta las 10.00h no se abre porque “total hasta las 10.00 no entra nadie”. Este es un gran error que genera mucho enfado en un cliente que se encuentra con el comercio cerrado en esta situación y que provoca desconfianza en nuestra seriedad como empresarios.

4. Ambiente poco agradable

El acto de compra debe asociarse con una sensación placentera y de ocio para que sea realmente efectivo. Si nuestro negocio está desordenado, sucio, se ve estropeado o con sensación de frío, humedad o calor excesivos, nuestro cliente interpretará el acto de compra como algo no placentero y probablemente acuda a otro negocio que le transmita mejores vibraciones.
Tampoco debemos entorpecer el acto de compra con estructuras que dificulten la entrada al negocio o el paso dentro del mismo. Tenemos que poder entrar y salir con facilidad, mirar sin tener que comprar, en una situación de relajación y sin presiones por parte del propietario del negocio.
Nos pasa a todos…

5. El/la vendedor/a

El aspecto físico, el vestuario deben estar en consonancia con el tipo de negocio que regentamos, debemos tenerlo en cuenta porque este concepto varía dependiendo del lugar, sector o producto al que nos refiramos.
Por otra parte, el trato debe ser siempre exquisito, amabilidad, educación y empatía deben ser los tres pilares sobre los que se asiente nuestra relación con el cliente. Evitando las presiones innecesarias y los malos gestos en caso de que la compra finalmente no se lleve a cabo. Si pones mala cara, no volverán…

En conclusión… tienda cuidada y trato especial por parte del vendedor. Estas son las dos claves mágicas para que la gente se sienta a gusto en nuestro establecimiento y venga a mirar… y a comprar!!